Mostrando entradas con la etiqueta soja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soja. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de noviembre de 2009

El mal, colección primavera 2009

Estos son días transparentes.

Quizás esta bella época del año, en la que todo brilla más -las santarritas te encandilan, los árboles refulgen de hojas nuevas- permite también que todo se haga más visible.

Al mal incluso le da como una euforia primaveral y se exhibe, orondo, impúdico, fanfarrón incluso.

Son días en los que los pobres medios hicieron venir a sus hermanos mayores de la SIP para que vociferen que aquí la libertad de prensa está amenazada, titular con el cual uno podría coincidir; mientras subsistan los monopolios mediáticos la libertad de prensa no es que esté amenazada: es que no existe.

Estos son día en los que Carrió agregó a sus hábitos de mentirosa -después de las tres últimas elecciones dijo que no volvería a presentarse a otras- la virtud de la cobardía: ahora resulta que delante de la jueza dijo que no acusó a Duhalde de narco, sólo de "ser el responsable político del crecimiento del narcotráfico en la provincia de Buenos Aires", agregando cobarcínicamente ante los micrófonos que siendo que el país tiene montones de cosas importantes que resolver no entendía que dos políticos se estuvieran querellando por algo que ella dijo "políticamente", con lo cual muchachas/os les cuento que pueden decir cualquier cosa de cualquiera, y si alguien se ofende digan inmediatamente "pero ché, notenojés, te lo dije políticamente". Quiero dejar claro que no estoy hablando de Duhalde: estoy hablando de Carrió.

Pero la palma se la lleva el artículo (más bien manifiesto) de Clarín "Todo el poder de la soja", titular descarnado donde los haya que hace referencia (y loas) a la creación en Buenos Aires de la nueva Alianza Internacional de Productores de Soja (ISGA, por sus siglas en inglés), que está integrada por las principales entidades que representan a las cadenas sojeras de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay, que suman el 90% de la producción mundial, y que tendrá su sede permanente en Buenos Aires.

Y ahora viene el momento de decir "yo te dije" (ver mis posts de junio "Sojanismo I, II y III), y me cito:

... "El sojanismo subió entonces un peldaño en el imaginario nacional: ya no sólo había practicantes: ahora había creyentes."...

Para prueba, este párrafo:

"Guillermo Prone, de ACSOJA, explicó que ISGA quiere ser la voz de las cadenas de la soja y explicó cuáles son los lineamientos básicos de su credo."

En definitiva (sigo citándome)

..."Y perdimos. La situación actual es la siguiente: los que practican el sojanismo en forma intensiva exigen ahora que no sólo se les permita seguir ejercitando su adicción sin interferencia ni gravamen alguno, sino que además todos adhieran a sus prácticas. Y los que no, que se vayan. O que se callen. O que se mueran."

Más perlas:

"El anfitrión fue Rodolfo Rossi, un reconocido genetista que preside ACSOJA..."

Qué susto. Un productor con la profesión de Mengele.

Y se disculpa diciendo que:

..."la soja trajo enormes beneficios, pero también algunos perjuicios, que se pueden remediar."

Esto es: Los beneficios son para los productores, y los perjuicios para el resto; ya reconocen que existen, y estamos en sus manos para que los remedien, lo cual resulta bastante preocupante.

(por cierto, muchos de esos perjuicios no tienen remedio)

Pero la máxima se la lleva:

"Joao Viaña, especialista brasileño contratado por la nueva alianza, presentó los lineamientos centrales del Manual de Buenas Prácticas Agrícolas que impulsan, que incluirá los siguientes puntos..."

Por una parte, el hacer público que se está elaborando un manual de buenas prácticas es un reconocimiento a gritos de que todo son malas prácticas, lo cual debería cerrar la discusión sobre quien es el beneficiario real del cultivo de la soja.

Los manuales de buenas prácticas son el colmo del neoliberalismo, es decir, en un mundo sin reglas (como debe ser), uno se autorregula. Estos manuales están en todas las multinacionales, sobre todo, en las que salieron en los diarios quebrando al mismo tiempo que sus dirigentes se llevaban decenas de millones de dólares en "incentivos". Las "buenas prácticas" forman parte de los neologismos de ese mismo paquete, "buena gobernanza", "crear valor para el accionista", etc., pantallas de humo para distraer a dirigentes y sociedad.

Los resultados están a la vista.

Pero queda un dato concreto y crítico, el peor, el más preocupante:

..."por supuesto que no es sustentable hablar de 19 millones de hectáreas de soja y sólo tres de otros cultivos, como habrá en esta campaña"...

Obsérvese que para que la cosa no salte a la vista, pusieron 19 en número y tres en letra.

La realidad es 19-3.

Es decir, atados de pies y manos.

Ganamos -de momento- la batalla del aire, con la ley de medios.

La batalla de la tierra es ineludible. No hay excusas. La realidad es que nos tendría que dar exactamente igual que los chinos cambien de dieta, porque en definitiva ese "cambio de dieta" puede suponer un cambio radical en la nuestra: que dejemos de comer. Y esto sólo para que los miembros de la ISGA se transformen en una nueva OPEP verde poroto maldito y se hagan cada vez más ricos.

Está demostrado que cualquier nación dedicada al monocultivo está condenada.

Y las retenciones son un ingreso fiscal que depende del arbitrio del gobernante de turno: sabemos que todas las alternativas a los K las quitarán. No son un aliciente: son un pacto con el diablo a la manera de Fausto.

El mal salió a pasear en primavera, y nos distrae con sus Carriós, Duhaldes, SIP's y malignos paros de subte; detrás de sus oropeles refulge, acechante, el brillo verde de la soja.

viernes, 24 de julio de 2009

Para el pueblo lo que es del pueblo: Volkswagen y Porsche

Recuerdo la primera vez que me crucé con un BMW X5, uno de los primeros 4x4 de lujo en salir a la calle; hará de eso 7, 8 años. No sé, algo me produjo una cierta incomodidad que no supe exactamente a qué atribuir, como un cosquilleo en la espina dorsal, de esos que aparecen cuando algo no te cierra/cuadra (es un blog bilingüe).

Supongo que para algunos de los que lean esto lo primero que se les aparecerá en la cabeza es: “cochina envidia”.

Hasta yo lo pensé.

Pero no.

En la medida en que los distintos fabricantes “top”, Audi, Mercedes, Volvo y otros fueron sacando sus modelos equivalentes, esta sensación se fue acentuando.

Pero la cúspide de esa incomodidad/extrañeza se produjo con la aparición del Porsche Cayenne.

Un superdeportivo super4x4 superdelujo
.

Y ahí pude darle contenido a lo que me ocurría: estos mamotretos de lujo representan el “puedo y quiero todo todo todo”.

Y pensé/sentí: “esto es como lo que nos enseñaban en la escuela sobre la decadencia del imperio romano, comer hasta hartarse, vomitar para poder seguir comiendo”.

Y pensé/sentí: “esto es el fin, cuando un sistema genera estas cosas es que su colapso está cerca”.

Cosas que uno piensa/siente esperando –a pie- para cruzar en un semáforo de Madrid, con uno de esos monstruos relucientes delante, con señor y señora igualmente relucientes sentados inside.

“Cochina envidia”, seguirán pensando algunos de ustedes. No los culpo.

La aparición del Cayenne en el 2002 supuso un enorme éxito para Porsche: se transformó inmediatamente en el 70% de su producción y ventas. Pero aún así estamos hablando de un coche del que en estos 7 años se han fabricado 250.000 unidades; en el último año se produjeron 45.000. O sea, poco, minoritario, lo normal para unos coches de estas características.

Y sin embargo, desde hace un par de años que Porsche está a punto de comprar Volkswagen.

Volkswagen produjo el último año 6.200.000 coches, entre los propios VW, Audis, Seats, Skodas y no sé qué más.

100 veces la cantidad de coches que produce Porsche. Y batiendo records de producción, desplazando a Ford al cuarto lugar a nivel mundial.

Pero hasta hace días, seguían discutiendo cómo compraría Porsche a Volkswagen.

Volkswagen significa “coche del pueblo”.

Bueno, no soy tan iluso, sé que la creó Hitler maldito sea, sé que es una multinacional tan cabrona como cualquier otra. Pero entra dentro de la “normalidad” con/contra la que confrontamos. Lo de Porsche dueña de Volkswagen ya estaba fuera de lo (no encuentro la palabra). Pues eso, cosquilleo en la espina dorsal.

Pero va a ser que no. Porsche acaba de reconocer que debe 9000 millones de euros, y que fracasó en su intento de ampliar capital para poder comprar Volkswagen, comió hasta hartarse, vomitó… y los echaron del restaurant.

Así que Volkswagen se queda con Porsche, el pez grande se come al fanfarrón pero pez chico al fin.

Todo como corresponde.

Así que el cosquilleo en le espina dorsal cuando me cruzaba con los Cayenne y sus iguales Q5, Toauregs (por cierto, de VW, jaja) y todos sus primos irá remitiendo.

Los seguiré viendo, pero ya no tan nuevos y relucientes, no tan insultantes en su despilfarro decadente, montones de Madoffs de tracción a las 4 ruedas que –por un tiempo por lo menos- ya no serán.

domingo, 21 de junio de 2009

Sojanismo (y III)

Recuerdo aquel día perfectamente. Los que estábamos (y estamos) del otro lado del zoológico vimos con preocupación cómo decenas de miles de creyentes, residentes en los barrios aledaños al Monumento a los Españoles –en los cuales viven según el último Censo más de medio millón de almas- se desplazaban a pie desde sus pisos, semipisos y mansiones y se mezclaban con los practicantes sojanistas venidos del interior del país. Se me ocurre que percibían en la amenaza al sojanismo un reflejo de lo que fue su dramático despertar del éxtasis de los 90; los atravesaba el miedo a perder lo que en realidad nunca habían perdido.

Adhirieron fanáticamente al sojanismo.

Un comentarista de la TV presente en el acontecimiento, cansado de repetir una y otra vez “multitudes sojanistas”, rebuscó entre sus conocimientos de latín y dio con el vocablo adecuado para describir lo que veía: gente (gens). La gente era la que ocupaba masivamente el espacio transzoológico, y como la gente son las propiedades, acontecimientos y personas que se hallan de aquel lado. Aunque desde éste, a veces nos referimos a ellos de otra manera.

Sin embargo, lo que hace inolvidable aquel día es mucho más inquietante: de todos los discursos, tanto de los pronunciados por sojanistas practicantes, como de los de los creyentes, podía extraerse el mismo mensaje: Sojanismo o Muerte. Un escalofrío: los que hemos vivido lo suficiente sabemos que en la Argentina estas cosas no se dicen porque sí.

Y perdimos.

La situación actual es la siguiente: los que practican el sojanismo en forma intensiva exigen ahora que no sólo se les permita seguir ejercitando su adicción sin interferencia ni gravamen alguno, sino que además todos adhieran a sus prácticas. Y los que no, que se vayan. O que se callen. O que se mueran.

Mi conclusión, cuando reviso la historia de nuestro país, es que el sojanismo siempre existió. Había un sojanismo avant la lettre en el acto de tirar manteca al techo (aunque en ese entonces sólo estuviera elaborada con grasas animales); era sojanismo la súbita fe católica del 55, fue sojanismo el exterminio de los pueblos originarios y apropiación de sus tierras, y es consecuencia de ese bucle sojanista el éxodo continuo que alimenta nuestras villas.

No vimos el Fin de la Historia. ¿Podremos ver el Fin del Sojanismo?

¿Podremos ver el des-Enlace?

EXTRA, EXTRA

Nos llegan a esta redacción unas líneas atribuidas al rapsoda de Gualeguaychú, y que, según fuentes bien informadas, decoran una de las salas de uso individual de la sede sojanista de dicha ciudad.

VERSOS SOJÁNICOS

Yo glifosato
Tú glifosatas
Él glifosata
Nosotros glifosatamos
Vosotros glifosatáis

Ellos mueren

jueves, 17 de julio de 2008

Felicitaciones

Felicitaciones Lanata, felicitaciones a todos los "demócratas". Felicitaciones a "la gente". La historia se repite, qué paradoja, los que ganaron con Menem, HOY GANARON CON MENEM. Literalmente. Porque el voto de Cobos, el decisivo, vale lo mismo que los del senador Carlos Menem, el del senador Romero, (compañeros de fórmula, compañeros de ustedes en esta patriada). Y el de los que se negaron a revelar cuántos intereses, cuánta tierra, cuánta soja por vender (Reutemann, Urquía y muchos etc.) tenían en lo que se votaba y en cuánto los afectaba económicamente. Creo que esto está muy bien. Lo pensaba antes, y me ratifico. Ahora nos vemos las caras. El gobierno se ha equivocado en muchas cosas, cosa totalmente natural porque al fin y al cabo gobierna la Argentina, y es muy difícil acertar cuando todo siempre es nuevo, todo está siempre empezando, y sobre todo cuando querés hacer algo nuevo. Bueno, felicitaciones otra vez, menemcitos y menemazos. Una pregunta final... ¿todos pueden pagar 80 pesos el lomo? Qué suerte...

lunes, 30 de junio de 2008

Tanto discurso solidario...

...con un montón de rentistas que nunca han pagado un impuesto voluntariamente, y que hoy están ganando fortunas por una circunstancia totalmente desdichada como lo es la falta de alimentos en el mundo y la especulación –que no la escasez- en el mercado del petróleo.

Porque esto es lo primero que quiero que se les meta en la cabeza: esta “Gran Oportunidad” está basada en una gran desgracia, como lo estaban los “pasillos del Banco Central llenos de lingotes de oro que heredó y despilfarró Perón” producto de las ventas de alimentos durante las grandes guerras.

Hay que hacerse a esta idea: los que hoy gritan no quieren ser otra cosa que aquellos habitantes de pueblos junto a arrecifes peligrosos, que se ganaban la vida viviendo de los naufragios, puesto que la ley del mar dice que lo que encuentres/rescates es tuyo.

Y narrarse que, oh casualidad, cada tanto alguien sobornaba al timonel de un determinado barco para que enfilara pal’ lado de los susodichos arrecifes.

Como el presidente (en minúsculas) de determinada nación que un día dijo que se acababa el petróleo y que había que apostar por los biocombustibles.

Decir que se acaba el petróleo es como decir que todos los hombres son mortales. Claro, se acabará.

Pero hay miles de maneras de producir energía, y se podrán aplicar unas u otras en el futuro. Y estarán disponibles todas las tecnologías para hacerlo – de hecho, muchas ya lo están- mucho antes de que el petróleo se acabe.

La gran paradoja es que toda la economía mundial - o mejor dicho, el sistema financiero mundial- está sustentado sobre una de las primeras catástrofes medioambientales de la historia. Porque les recuerdo que el petróleo es producto de la muerte SIMULTÁNEA de todos los dinosaurios existentes en la tierra en el momento del acontecimiento catastrófico que provocó su extinción. Porque si se hubieran ido muriendo de muerte natural – comidos por otros dinosaurios, o de viejos y por tanto reciclados por dinosaurios carroñeros y por las bacterias que hacen el trabajo final- hoy seguiría habiendo muchísimos dinosaurios y poquísimas 4x4.

Es decir, un día cae un asteroide, se mueren todos los dinosaurios. Unos millones de días más tarde, alguien hace un agujero en el suelo y la grasa de esos miles de dinosaurios sale pa’rriba, otro/otros descubren sus propiedades e inventan cosas que funcionan basándose en las mismas o están fabricadas con ella. El resto es historia más o menos conocida. La gente se puso a hacer agujeros en todos los lugares en donde se sospechara podía haber un cementerio de dinosaurios –ni más ni menos-, y ocupó los paleocamposantos del mundo entero a sangre y fuego y/o sobornando al timonel del navío/nación que fuera.

Hoy la gente decidió que cuando la grasa de dinosaurio se acabe se usará la grasa de soja, maíz, etc.

Y se plantará donde y cuando la gente decida, y la gente será dueña de las tierras y de las patentes de formas de vida y de la muerte glifosatada que acompaña a dichas formas de vida (o glifosática, formo parte del grupo de personas de las cuales la gente dice –o más bien grita- que no sabe nada del campo).

Y no importa que las personas se mueran de hambre; la gente seguirá prosperando.