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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Películas para pensar

Nada es casual.

La ofensiva de la (ultra)derecha en todo el mundo tiene un sólo objetivo: seguir eternizando los privilegios de unos pocos, al precio que sea.

La Argentina no es ajena a estas circunstancias; lo que ocurre aquí debe desde mi punto de vista inscribirse en este panorama general.

Hay tres películas que para mí son bastante representativas del estado actual de las cosas, y me parecen fundamentales para poder entender mejor de qué se trata esto y poder argumentar frente a quienes nos hablan de seguridad jurídica, previsibilidad, confiablidad, derechos adquiridos.

Para poder decir:
"Sé quien sos y sé que es lo que de verdad querés. A vos "la gente" te chupa un huevo, es "gente" mientras puedas sacarle algo. Mientras tanto hacés trampa, jugás sucio, no respetás ni siquiera las reglas que vos mismo creaste y pretendés defender."

Las películas son Zeitgeist Addendum; más allá de que uno pueda creer en el proyecto que patrocina -el proyecto venus- su descripción de los mecanismos de creación del dinero y la esclavitud que conllevan me parece extraordinariamente didáctica.

La siguiente es Home de Yann Arthus Bertrand, quizás alguno de ustedes lo conozca, sus exposiciones de fotografía itinerantes estuvieron en las calles de Madrid y Buenos Aires. En esta película, que se estrenó simultáneamente en cines y televisiones del mundo, se describe el funcionamiento del mundo como un todo y las cosas en las que hemos influido.

Y finalmente, El mundo según Monsanto. Un relato detallado de las aventuras de esta macromultinacional, empeñada en patentar formas de vida y que les paguemos derechos por todo lo que comamos y vistamos. Entre ellas, del Roundup (glifosato) y la soja RR, resistente al mismo.

De esto va la ofensiva de la (ultra)derecha en el mundo.

Pueden hablar de democracia, libertades, etc.

Pero no les importa nada.

PD Los links de las pelis están en la columna derecha, y ahí quedarán, para poder verlas cuando quieran. Además, las versiones son de muy buena calidad.

lunes, 30 de junio de 2008

Tanto discurso solidario...

...con un montón de rentistas que nunca han pagado un impuesto voluntariamente, y que hoy están ganando fortunas por una circunstancia totalmente desdichada como lo es la falta de alimentos en el mundo y la especulación –que no la escasez- en el mercado del petróleo.

Porque esto es lo primero que quiero que se les meta en la cabeza: esta “Gran Oportunidad” está basada en una gran desgracia, como lo estaban los “pasillos del Banco Central llenos de lingotes de oro que heredó y despilfarró Perón” producto de las ventas de alimentos durante las grandes guerras.

Hay que hacerse a esta idea: los que hoy gritan no quieren ser otra cosa que aquellos habitantes de pueblos junto a arrecifes peligrosos, que se ganaban la vida viviendo de los naufragios, puesto que la ley del mar dice que lo que encuentres/rescates es tuyo.

Y narrarse que, oh casualidad, cada tanto alguien sobornaba al timonel de un determinado barco para que enfilara pal’ lado de los susodichos arrecifes.

Como el presidente (en minúsculas) de determinada nación que un día dijo que se acababa el petróleo y que había que apostar por los biocombustibles.

Decir que se acaba el petróleo es como decir que todos los hombres son mortales. Claro, se acabará.

Pero hay miles de maneras de producir energía, y se podrán aplicar unas u otras en el futuro. Y estarán disponibles todas las tecnologías para hacerlo – de hecho, muchas ya lo están- mucho antes de que el petróleo se acabe.

La gran paradoja es que toda la economía mundial - o mejor dicho, el sistema financiero mundial- está sustentado sobre una de las primeras catástrofes medioambientales de la historia. Porque les recuerdo que el petróleo es producto de la muerte SIMULTÁNEA de todos los dinosaurios existentes en la tierra en el momento del acontecimiento catastrófico que provocó su extinción. Porque si se hubieran ido muriendo de muerte natural – comidos por otros dinosaurios, o de viejos y por tanto reciclados por dinosaurios carroñeros y por las bacterias que hacen el trabajo final- hoy seguiría habiendo muchísimos dinosaurios y poquísimas 4x4.

Es decir, un día cae un asteroide, se mueren todos los dinosaurios. Unos millones de días más tarde, alguien hace un agujero en el suelo y la grasa de esos miles de dinosaurios sale pa’rriba, otro/otros descubren sus propiedades e inventan cosas que funcionan basándose en las mismas o están fabricadas con ella. El resto es historia más o menos conocida. La gente se puso a hacer agujeros en todos los lugares en donde se sospechara podía haber un cementerio de dinosaurios –ni más ni menos-, y ocupó los paleocamposantos del mundo entero a sangre y fuego y/o sobornando al timonel del navío/nación que fuera.

Hoy la gente decidió que cuando la grasa de dinosaurio se acabe se usará la grasa de soja, maíz, etc.

Y se plantará donde y cuando la gente decida, y la gente será dueña de las tierras y de las patentes de formas de vida y de la muerte glifosatada que acompaña a dichas formas de vida (o glifosática, formo parte del grupo de personas de las cuales la gente dice –o más bien grita- que no sabe nada del campo).

Y no importa que las personas se mueran de hambre; la gente seguirá prosperando.