Hace algo más de un año, a mi amigo Alex, compañero de la primaria, le vino eso que nos toca a todos más o menos intensamente, que es el ansia de recapitular. Se puso a contactar con sus ex-compañeros y organizó esos eventos llenos de desconocidos, impostores que aseguran ser tal o cual personita, que uno recordaba como eran en ese entonces, y resultaban tan desconocidos como uno mismo frente al espejo cuando se mira.
Fue un empeño loable, coronado con el éxito de tres o más encuentros, y fueron mérito de Alex.
En los encuentros de secundaria la cosa no es tan dramática: más allá de algunos magullones producto de los años, somos más o menos lo que éramos, quizás más sabios -algunos-, pero en general, podemos decir que son -somos- la continuidad de lo que eran -éramos- en ese entonces. Según el día que te toque, tendrás más o menos ganas de verlos: es difícil es que te sorprendan.
Pero la primaria es otra cosa.
Son casi desconocidos; sin embargo, muchos de ellos olvidan los 38 años que pasaron desde la última vez que te viste; piensan que fuiste de su mano, que pensás, sentís como ellos. Creen que la "primariedad" los hace casi parientes, en el sentido de que algunos se consideran en el derecho, casi en la obligación, de poder decirte cualquier cosa: corté algún episodio de raíz.
Pero el caso de Alex es diferente. Alex me localizó a través de mi participación en algunos foros de internet -así que de entrada sabe cómo pienso-, chateamos bastante mientras yo aún estaba en Madrid, descubrimos nuestras diferencias. Pero aún así, el empeño que puso en recuperar esa parte perdida de su vida merecía ser correspondido.
Se sucedieron los encuentros, cibernéticos y personales; se reveló como un antikirchnerista furibundo, basado en su "experiencia personal" a través de viajes profesionales a-por ejemplo-Córdoba, donde -según él- la industria estaba en ruinas -según él- por culpa de Néstor y Cristina.
"Dedicaré mi vida a desenmascararlo" -dijo en alguna ocasión, con una pasión que se sentía incluso a través de la pantalla del chat.
Cuando nuestras diferencias superaron lo admisible, opté por dejar de polemizar; siempre creí que es inútil confrontar con quien tiene una posición apriorística (vulgarmente prejuicio); y que hay que dejar que los hechos hablen. Que el peso de la realidad debería terminar de imponerse, y que cuando no es así, es porque el otro quiere una realidad completamente distinta a la que quiere uno.
Hubo silencio de radio por un tiempo.
Pero ahora Alex me mandó esto; y no lo hizo en medio de una cantidad indefinida de mails; hay una pequeña cantidad de direcciones -no se toma el trabajo de poner copia oculta-, sabía perfectamente a quienes se lo mandaba.
Querido Angel de la Muerte:
Hasta ahora este año usted se ha llevado a mi actor favorito “Patrick Swayze”, a mi actriz favorita “Farrah Fawcett” y a mi cantante favorito "Michael Jackson". Solo para su conocimiento e información, le notifico que mi político favorito es “Néstor Kirchner”.
Muchas gracias
No es obviamente lo primero que recibo en ese sentido, pero lo que me resulta impactante es la personalización, es que alguien que se preocupó en buscarme por puro sentimiento, se sienta tan completo en su odio que no dude en mandarme ésto, rebozante de muerte.
¿Qué pasó Alex? Tenemos más de 50 años. ¿No aprendiste nada? ¿No viste nada? ¿Qué es lo que te produce ese fervor de destrucción, que hace que no puedas disfrutar de lo que tenés, una familia, un trabajo, un país lleno de personas extraordinarias?
Y de la libertad sobre todo. No podés disfrutar de la libertad. Nunca -y es un hecho, si repasaras de verdad no podrías rebatírmelo- se vivió una época de tal libertad, en la cual todos los sectores pueden expresarse libremente, hasta poder decir cualquier cosa.
No podés disfrutar de la libertad. La usás para esto que me mandaste, y hay padecimiento en ello. ¿No te das cuenta que esa muerte que deseás al otro es la que obtenés en esas reiteraciones melancólicas que hace la tv de los mismos crímenes una y otra vez, como si simultánemente fueran muchos crímenes diferentes y un único y eterno crimen? ¿Y que tu sufrimiento actual es producto de todas esas muertes gratuitas de los últimos cincuenta y tantos años? ¿Que el deseo de muerte trae la muerte, y la muerte, más muerte, sin distinciones?
Olvidáte de la muerte Alex, por vos, y por los demás.
Viví, y dejá vivir.
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jueves, 3 de diciembre de 2009
martes, 9 de junio de 2009
EN EUROPA ROBAN PERO HACEN
A meses del que se vayan todos
Vieja discusión cuando estoy en Baires, que suele desencadenarse cuando cualquier interlocutor me suelta cosas del tipo de “¿Estás loco de querer volverte?” o “Qué suerte que tenés, no estar en este país de mierda” (nudo en el estómago sólo de escribirlo como cita), y este tipo de lindezas en muchas variantes. Y esa suerte de megalomanía siniestra del aserto “estas cosas sólo pasan en Argentina”.
Pues no. Todo pasa/pasó/pasará en todas partes. Más allá de los matices, de los acentos, de los colores de ojos y cabello, las sociedades son muy parecidas. Lo que nos las hace parecer diferentes es la asincronía de las circunstancias. Pero ante las mismas circunstancias, el comportamiento es básicamente homologable (no el mismo, por eso de los matices).
Para decirlo brutalmente, hay la misma proporción de malas personas en todas partes (estimo que sobre el 35-40% de la población mundial), entendiendo por malas personas a aquellas que ven a sus semejantes como alguien a quien perjudicar conscientemente, para beneficiarse individualmente.
Europa. Acaban de tener lugar las elecciones al Parlamento Europeo. En España, además de la baja participación (45%), ganó el PP.
Cuando el PP asumió el gobierno en el 96, lo vi claro: este es el menemismo con otra cara (eso de los matices), intento de seducción a los sindicatos, privatización de las empresas públicas entre amigos, y el comienzo de la fiesta: los intereses comenzaron a bajar y se sedujo a los españoles con lo que a estos más los puede: la casa propia; el equivalente al dólar en el imaginario ibérico. Pague Usted en 25, 30, 50 años. Primer año, un tipo bajísimo, después variable, pero cómo va a subir… ¡si ahora estamos en Europa! ¡Ahora nosotros tenemos el euro!
Y mientras tanto, autos, PlayStation, celulares, computadoras, ropa, viajes, muchos viajes. ¿Cuántas tarjetas quiere tener? Yo llegué a tener 6. (Ahora no tengo ninguna)
Y mientras tanto grúas, muchas grúas. Miles de grúas asomando por miles de bloques en construcción en lugares inverosímiles. Campos de golf. Cientos de campos de golf en el país más seco de Europa. Ah… y la merca… mucha merca. España es el país en el que más cocaína se consume en Europa, con un consumo por habitante mayor que el de EEUU. Y que el de Argentina, por supuesto.
Pero desde hace unos años los intereses comenzaron a subir. Y las familias a destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar los créditos. Y otros créditos para pagar. Y la pelota se hizo más grande. Y ahora se desbarrancó. No hay más créditos. La gente ya no puede pagar. Ya no paga. Ya no tiene trabajo. Fin de fiesta.
Baja participación. Ganó el PP.
Y la corrupción desborda por el lado del PP. Decenas de políticos procesados, entre ellos el presidente de la Comunidad Valenciana, políticos de toda España en general por afanos y coimas de decenas, cientos de millones de euros. Pero en las comunidades en donde más afanó, arrasó.
Un “estos roban pero hacen” brillante como un sol.
La “gente” es igual en todas partes.
Aún no se ha llegado al fondo del pozo. Aún estamos, en calendario argentino, a mediados del 2001. Una parte de los 4 millones de desocupados, a partir de ahora, del mes que viene, empezarán a dejar de cobrar el subsidio de desempleo. ¿Qué pasará? Puede pasar cualquier cosa. En algunos países, como en el Reino Unido, debido a los escándalos de corrupción del gobierno laborista comienza a haber una onda bastante importante de ”que se vayan todos”. Y entre los pocos que votaron, la extrema derecha subió mucho, al punto de haber conseguido representación parlamentaria. Y eso puede extrapolarse a casi todos los países europeos.
Y en Italia, el doble de Méndez sigue ganando, aunque se afane todo, lo fotografíen en orgías, se cague en las leyes.
Podría extenderme mucho. Podría contar de cómo aquí siempre hubo inseguridad, pero antes no era un tema interesante para los medios; ahora las cosas cambian, ahora comienza a ser rentable políticamente identificar pobreza, marginación e inmigración, con delincuencia. Y músicos (yo conozco a uno) -por ejemplo- a presentarse a puestos de trabajo en Prosegur como guardias jurados. Y mucha gente revolviendo la basura, desde hace años. Pero ahora se multiplica.
Pero en realidad lo que quiero decir es lo que decía al principio: no somos peores ni mejores. Las cosas pasan en Argentina, e inevitablemente terminan pasando en todas partes.
Y la verdad, tuvimos suerte. Invito a los que tengan ganas a mirar en las hemerotecas internáuticas los diarios del 26-5-2003, día siguiente de la asunción de Kirchner. Leí columnas de varios periodistas y cronistas, había cierta esperanza, pero la enunciación de los problemas hacía en ese entonces impensable su solución. Y sin embargo, más allá de que subsistan montones de problemas, si comparo la situación actual con la prevista en ese entonces, el salto ha sido extraordinario. Esto no es el paraíso, pero vale la pena recordar una frase de Kirchner: “Espero que en el 2007 podamos salir del infierno y entremos en el purgatorio”. Y también dijo al asumir: “Llegamos sin rencores pero con memoria”. Y por esas paradojas, en una parte de la sociedad se ha instalado lo contrario: Con rencores y sin memoria.
Terrible no tener memoria. Para que se hagan una idea de cómo podrían haber terminado las cosas, y de cómo pueden volver a terminar en Europa, abajo les pego un extracto de “Behemoth: Pensamiento y acción en el Nacional-Socialismo”, de Franz Neumann, sociólogo alemán exiliado en Inglaterra a fines de los 30. Publicó este libro en el 42, antes de que el Holocausto lo tapara todo e impidiera ver cómo se llega a un no-estado como el nazismo, o como la dictadura en Argentina. En él se relata la crisis previa a la llegada del nazismo al poder. Y entonces, cuando en España me miran por encima del hombro por ser argentino, como si llevaran 2000 años de democracia, les recuerdo que anteayer se mataron en este continente a 20 millones de personas, y que aún un 20% de la población europea actual fue testigo de esos hechos, nada de libros o relatos, los vivió.
A recuperar la memoria entonces, y a vivir, que son dos días.
Extracto de "Behemoth: Pensamiento y acción en el nacional-socialismo" de Franz Neumann (publicado en 1942, edición en español del Fondo de Cultura Económica)
EL COLAPSO DE WEIMAR.
"...Así, pues, aun antes del comienzo de la gran depresión, los sistemas ideológico, económico, social y político habían dejado de operar adecuadamente. Cualquiera que fuera la apariencia de funcionamiento normal que se les diera, ese funcionamiento se basaba de modo primordial en la tolerancia de las fuerzas anti-democráticas y en la prosperidad ficticia hecha posible por los empréstitos exteriores. La depresión puso de manifiesto y ahondó la petrificación de la estructura social y política tradicional. Los contratos sociales en los que se basaba tal estructura se desbarataron. El partido demócrata desapareció; el centro católico se inclinó hacia la derecha y los social-demócratas y comunistas dedicaron mucha más energía a combatirse entre sí que a la lucha contra la amenaza creciente del nacional-socialismo. "... "La producción de la industria alemana había descendido de modo vertical. Aumentaba la desocupación: en enero de 1932 había registrados seis millones de desempleados y el llamado "desempleo invisible" alcanzaba probablemente otros dos millones más. Sólo una pequeña fracción cobraba el seguro de paro, pero una proporción cada vez mayor de desocupados no disfrutaba de protección alguna. Los jóvenes desocupados constituían por sí solos un problema especial. Había cientos de miles que no habían tenido nunca ocupación. El desempleo se convirtió en un status y, en una sociedad en la que el éxito es fundamental, en un estigma. En el norte se rebelaban los campesinos, en tanto que los grandes terratenientes pedían a gritos ayuda financiera.
DERRUMBAMIENTO DE LA DEMOCRACIA
Los pequeños comerciantes y artesanos no tenían otra perspectiva que su desaparición como tales. Los propietarios de casas no podían cobrar sus rentas. Quebraban los bancos y el gobierno federal se hacía cargo de ellos. Hasta el baluarte más firme de la reacción industrial, el Vereinigte Stahlwerke, estaba al borde de la quiebra y el gobierno federal compró sus acciones a precios muy superiores a su cotización en el mercado. La situación presupuestal se hizo crítica. Los reaccionarios se negaban a apoyar un programa de obras públicas en gran escala por el temor de que revivificara el decaído poder de los sindicatos, cuyos fondos estaban reduciéndose cada vez más y cuya cifra de afiliados disminuía también con rapidez.
La situación era desesperada y exigía medidas desesperadas. El partido social-demócrata podía escoger entre el camino de la revolución política mediante un frente unido con los comunistas dirigido por los socialistas, y la cooperación con las semi-dictaduras de Brüning, Papen y Sleicher en un intento de eliminar el peligro mayor que representaba Hitler. No había otra alternativa. El partido social-demócrata tenía que adoptar la decisión más difícil de toda su historia. Cuando en septiembre de 1930 entraron en el Reichstag 107 diputados nacionalsocialistas, haciendo imposible toda mayoría parlamentaria, la socialdemocracia, junto con los sindicatos, decidió tolerar el gobierno Brünning. En la última convención del partido (1931) esa política fue justificada ideológicamente en el discurso clave de Fritz Tarnow, diputado y jefe del sindicato maderero, con estas palabras:
¿Estamos … a la cabecera del capitalismo, como meros diagnosticadores, o también como médico que trata de curar al enfermo? ¡O estamos como herederos contentos que apenas pueden esperar el desenlace y querrían ayudarlo mediante el veneno? … A mi parecer, estamos condenados a ser el doctor que trata ansiosamente de curar al paciente y a conservar a la vez el sentimiento de que somos los herederos y que preferiríamos tomar posesión de la herencia entera del sistema capitalista mejor hoy que mañana.
Esto era la política de un hombre que se ve asediado por sus enemigos, pero que se niega a aceptar la aniquilación y a contraatacar, e inventa excusa tras excusa para justificar su inactividad.
Continuando la política del mal menor, el partido apoyó la reelección de Hindenburg en abril de 1932, en unas elecciones que tuvieron estos resultados:…".
Vieja discusión cuando estoy en Baires, que suele desencadenarse cuando cualquier interlocutor me suelta cosas del tipo de “¿Estás loco de querer volverte?” o “Qué suerte que tenés, no estar en este país de mierda” (nudo en el estómago sólo de escribirlo como cita), y este tipo de lindezas en muchas variantes. Y esa suerte de megalomanía siniestra del aserto “estas cosas sólo pasan en Argentina”.
Pues no. Todo pasa/pasó/pasará en todas partes. Más allá de los matices, de los acentos, de los colores de ojos y cabello, las sociedades son muy parecidas. Lo que nos las hace parecer diferentes es la asincronía de las circunstancias. Pero ante las mismas circunstancias, el comportamiento es básicamente homologable (no el mismo, por eso de los matices).
Para decirlo brutalmente, hay la misma proporción de malas personas en todas partes (estimo que sobre el 35-40% de la población mundial), entendiendo por malas personas a aquellas que ven a sus semejantes como alguien a quien perjudicar conscientemente, para beneficiarse individualmente.
Europa. Acaban de tener lugar las elecciones al Parlamento Europeo. En España, además de la baja participación (45%), ganó el PP.
Cuando el PP asumió el gobierno en el 96, lo vi claro: este es el menemismo con otra cara (eso de los matices), intento de seducción a los sindicatos, privatización de las empresas públicas entre amigos, y el comienzo de la fiesta: los intereses comenzaron a bajar y se sedujo a los españoles con lo que a estos más los puede: la casa propia; el equivalente al dólar en el imaginario ibérico. Pague Usted en 25, 30, 50 años. Primer año, un tipo bajísimo, después variable, pero cómo va a subir… ¡si ahora estamos en Europa! ¡Ahora nosotros tenemos el euro!
Y mientras tanto, autos, PlayStation, celulares, computadoras, ropa, viajes, muchos viajes. ¿Cuántas tarjetas quiere tener? Yo llegué a tener 6. (Ahora no tengo ninguna)
Y mientras tanto grúas, muchas grúas. Miles de grúas asomando por miles de bloques en construcción en lugares inverosímiles. Campos de golf. Cientos de campos de golf en el país más seco de Europa. Ah… y la merca… mucha merca. España es el país en el que más cocaína se consume en Europa, con un consumo por habitante mayor que el de EEUU. Y que el de Argentina, por supuesto.
Pero desde hace unos años los intereses comenzaron a subir. Y las familias a destinar una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar los créditos. Y otros créditos para pagar. Y la pelota se hizo más grande. Y ahora se desbarrancó. No hay más créditos. La gente ya no puede pagar. Ya no paga. Ya no tiene trabajo. Fin de fiesta.
Baja participación. Ganó el PP.
Y la corrupción desborda por el lado del PP. Decenas de políticos procesados, entre ellos el presidente de la Comunidad Valenciana, políticos de toda España en general por afanos y coimas de decenas, cientos de millones de euros. Pero en las comunidades en donde más afanó, arrasó.
Un “estos roban pero hacen” brillante como un sol.
La “gente” es igual en todas partes.
Aún no se ha llegado al fondo del pozo. Aún estamos, en calendario argentino, a mediados del 2001. Una parte de los 4 millones de desocupados, a partir de ahora, del mes que viene, empezarán a dejar de cobrar el subsidio de desempleo. ¿Qué pasará? Puede pasar cualquier cosa. En algunos países, como en el Reino Unido, debido a los escándalos de corrupción del gobierno laborista comienza a haber una onda bastante importante de ”que se vayan todos”. Y entre los pocos que votaron, la extrema derecha subió mucho, al punto de haber conseguido representación parlamentaria. Y eso puede extrapolarse a casi todos los países europeos.
Y en Italia, el doble de Méndez sigue ganando, aunque se afane todo, lo fotografíen en orgías, se cague en las leyes.
Podría extenderme mucho. Podría contar de cómo aquí siempre hubo inseguridad, pero antes no era un tema interesante para los medios; ahora las cosas cambian, ahora comienza a ser rentable políticamente identificar pobreza, marginación e inmigración, con delincuencia. Y músicos (yo conozco a uno) -por ejemplo- a presentarse a puestos de trabajo en Prosegur como guardias jurados. Y mucha gente revolviendo la basura, desde hace años. Pero ahora se multiplica.
Pero en realidad lo que quiero decir es lo que decía al principio: no somos peores ni mejores. Las cosas pasan en Argentina, e inevitablemente terminan pasando en todas partes.
Y la verdad, tuvimos suerte. Invito a los que tengan ganas a mirar en las hemerotecas internáuticas los diarios del 26-5-2003, día siguiente de la asunción de Kirchner. Leí columnas de varios periodistas y cronistas, había cierta esperanza, pero la enunciación de los problemas hacía en ese entonces impensable su solución. Y sin embargo, más allá de que subsistan montones de problemas, si comparo la situación actual con la prevista en ese entonces, el salto ha sido extraordinario. Esto no es el paraíso, pero vale la pena recordar una frase de Kirchner: “Espero que en el 2007 podamos salir del infierno y entremos en el purgatorio”. Y también dijo al asumir: “Llegamos sin rencores pero con memoria”. Y por esas paradojas, en una parte de la sociedad se ha instalado lo contrario: Con rencores y sin memoria.
Terrible no tener memoria. Para que se hagan una idea de cómo podrían haber terminado las cosas, y de cómo pueden volver a terminar en Europa, abajo les pego un extracto de “Behemoth: Pensamiento y acción en el Nacional-Socialismo”, de Franz Neumann, sociólogo alemán exiliado en Inglaterra a fines de los 30. Publicó este libro en el 42, antes de que el Holocausto lo tapara todo e impidiera ver cómo se llega a un no-estado como el nazismo, o como la dictadura en Argentina. En él se relata la crisis previa a la llegada del nazismo al poder. Y entonces, cuando en España me miran por encima del hombro por ser argentino, como si llevaran 2000 años de democracia, les recuerdo que anteayer se mataron en este continente a 20 millones de personas, y que aún un 20% de la población europea actual fue testigo de esos hechos, nada de libros o relatos, los vivió.
A recuperar la memoria entonces, y a vivir, que son dos días.
Extracto de "Behemoth: Pensamiento y acción en el nacional-socialismo" de Franz Neumann (publicado en 1942, edición en español del Fondo de Cultura Económica)
EL COLAPSO DE WEIMAR.
"...Así, pues, aun antes del comienzo de la gran depresión, los sistemas ideológico, económico, social y político habían dejado de operar adecuadamente. Cualquiera que fuera la apariencia de funcionamiento normal que se les diera, ese funcionamiento se basaba de modo primordial en la tolerancia de las fuerzas anti-democráticas y en la prosperidad ficticia hecha posible por los empréstitos exteriores. La depresión puso de manifiesto y ahondó la petrificación de la estructura social y política tradicional. Los contratos sociales en los que se basaba tal estructura se desbarataron. El partido demócrata desapareció; el centro católico se inclinó hacia la derecha y los social-demócratas y comunistas dedicaron mucha más energía a combatirse entre sí que a la lucha contra la amenaza creciente del nacional-socialismo. "... "La producción de la industria alemana había descendido de modo vertical. Aumentaba la desocupación: en enero de 1932 había registrados seis millones de desempleados y el llamado "desempleo invisible" alcanzaba probablemente otros dos millones más. Sólo una pequeña fracción cobraba el seguro de paro, pero una proporción cada vez mayor de desocupados no disfrutaba de protección alguna. Los jóvenes desocupados constituían por sí solos un problema especial. Había cientos de miles que no habían tenido nunca ocupación. El desempleo se convirtió en un status y, en una sociedad en la que el éxito es fundamental, en un estigma. En el norte se rebelaban los campesinos, en tanto que los grandes terratenientes pedían a gritos ayuda financiera.
DERRUMBAMIENTO DE LA DEMOCRACIA
Los pequeños comerciantes y artesanos no tenían otra perspectiva que su desaparición como tales. Los propietarios de casas no podían cobrar sus rentas. Quebraban los bancos y el gobierno federal se hacía cargo de ellos. Hasta el baluarte más firme de la reacción industrial, el Vereinigte Stahlwerke, estaba al borde de la quiebra y el gobierno federal compró sus acciones a precios muy superiores a su cotización en el mercado. La situación presupuestal se hizo crítica. Los reaccionarios se negaban a apoyar un programa de obras públicas en gran escala por el temor de que revivificara el decaído poder de los sindicatos, cuyos fondos estaban reduciéndose cada vez más y cuya cifra de afiliados disminuía también con rapidez.
La situación era desesperada y exigía medidas desesperadas. El partido social-demócrata podía escoger entre el camino de la revolución política mediante un frente unido con los comunistas dirigido por los socialistas, y la cooperación con las semi-dictaduras de Brüning, Papen y Sleicher en un intento de eliminar el peligro mayor que representaba Hitler. No había otra alternativa. El partido social-demócrata tenía que adoptar la decisión más difícil de toda su historia. Cuando en septiembre de 1930 entraron en el Reichstag 107 diputados nacionalsocialistas, haciendo imposible toda mayoría parlamentaria, la socialdemocracia, junto con los sindicatos, decidió tolerar el gobierno Brünning. En la última convención del partido (1931) esa política fue justificada ideológicamente en el discurso clave de Fritz Tarnow, diputado y jefe del sindicato maderero, con estas palabras:
¿Estamos … a la cabecera del capitalismo, como meros diagnosticadores, o también como médico que trata de curar al enfermo? ¡O estamos como herederos contentos que apenas pueden esperar el desenlace y querrían ayudarlo mediante el veneno? … A mi parecer, estamos condenados a ser el doctor que trata ansiosamente de curar al paciente y a conservar a la vez el sentimiento de que somos los herederos y que preferiríamos tomar posesión de la herencia entera del sistema capitalista mejor hoy que mañana.
Esto era la política de un hombre que se ve asediado por sus enemigos, pero que se niega a aceptar la aniquilación y a contraatacar, e inventa excusa tras excusa para justificar su inactividad.
Continuando la política del mal menor, el partido apoyó la reelección de Hindenburg en abril de 1932, en unas elecciones que tuvieron estos resultados:…".
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