jueves, 3 de diciembre de 2009

Mi amigo Alex

Hace algo más de un año, a mi amigo Alex, compañero de la primaria, le vino eso que nos toca a todos más o menos intensamente, que es el ansia de recapitular. Se puso a contactar con sus ex-compañeros y organizó esos eventos llenos de desconocidos, impostores que aseguran ser tal o cual personita, que uno recordaba como eran en ese entonces, y resultaban tan desconocidos como uno mismo frente al espejo cuando se mira.

Fue un empeño loable, coronado con el éxito de tres o más encuentros, y fueron mérito de Alex.

En los encuentros de secundaria la cosa no es tan dramática: más allá de algunos magullones producto de los años, somos más o menos lo que éramos, quizás más sabios -algunos-, pero en general, podemos decir que son -somos- la continuidad de lo que eran -éramos- en ese entonces. Según el día que te toque, tendrás más o menos ganas de verlos: es difícil es que te sorprendan.

Pero la primaria es otra cosa.

Son casi desconocidos; sin embargo, muchos de ellos olvidan los 38 años que pasaron desde la última vez que te viste; piensan que fuiste de su mano, que pensás, sentís como ellos. Creen que la "primariedad" los hace casi parientes, en el sentido de que algunos se consideran en el derecho, casi en la obligación, de poder decirte cualquier cosa: corté algún episodio de raíz.

Pero el caso de Alex es diferente. Alex me localizó a través de mi participación en algunos foros de internet -así que de entrada sabe cómo pienso-, chateamos bastante mientras yo aún estaba en Madrid, descubrimos nuestras diferencias. Pero aún así, el empeño que puso en recuperar esa parte perdida de su vida merecía ser correspondido.

Se sucedieron los encuentros, cibernéticos y personales; se reveló como un antikirchnerista furibundo, basado en su "experiencia personal" a través de viajes profesionales a-por ejemplo-Córdoba, donde -según él- la industria estaba en ruinas -según él- por culpa de Néstor y Cristina.

"Dedicaré mi vida a desenmascararlo" -dijo en alguna ocasión, con una pasión que se sentía incluso a través de la pantalla del chat.

Cuando nuestras diferencias superaron lo admisible, opté por dejar de polemizar; siempre creí que es inútil confrontar con quien tiene una posición apriorística (vulgarmente prejuicio); y que hay que dejar que los hechos hablen. Que el peso de la realidad debería terminar de imponerse, y que cuando no es así, es porque el otro quiere una realidad completamente distinta a la que quiere uno.

Hubo silencio de radio por un tiempo.

Pero ahora Alex me mandó esto; y no lo hizo en medio de una cantidad indefinida de mails; hay una pequeña cantidad de direcciones -no se toma el trabajo de poner copia oculta-, sabía perfectamente a quienes se lo mandaba.

Querido Angel de la Muerte:
Hasta ahora este año usted se ha llevado a mi actor favorito “Patrick Swayze”, a mi actriz favorita “Farrah Fawcett” y a mi cantante favorito "Michael Jackson". Solo para su conocimiento e información, le notifico que mi político favorito es “Néstor Kirchner”.
Muchas gracias  


No es obviamente lo primero que recibo en ese sentido, pero lo que me resulta impactante es la personalización, es que alguien que se preocupó en buscarme por puro sentimiento, se sienta tan completo en su odio que no dude en mandarme ésto, rebozante de muerte.

¿Qué pasó Alex? Tenemos más de 50 años. ¿No aprendiste nada? ¿No viste nada? ¿Qué es lo que te produce ese fervor de destrucción, que hace que no puedas disfrutar de lo que tenés, una familia, un trabajo, un país lleno de personas extraordinarias?

Y de la libertad sobre todo. No podés disfrutar de la libertad. Nunca -y es un hecho, si repasaras de verdad no podrías rebatírmelo- se vivió una época de tal libertad, en la cual todos los sectores pueden expresarse libremente, hasta poder decir cualquier cosa.  

No podés disfrutar de la libertad. La usás para esto que me mandaste, y hay padecimiento en ello. ¿No te das cuenta que esa muerte que deseás al otro es la que obtenés en esas reiteraciones melancólicas que hace la tv de los mismos crímenes una y otra vez, como si simultánemente fueran muchos crímenes diferentes y un único y eterno crimen? ¿Y que tu sufrimiento actual es producto de todas esas muertes gratuitas de los últimos cincuenta y tantos años? ¿Que el deseo de muerte trae la muerte, y la muerte, más muerte, sin distinciones?

Olvidáte de la muerte Alex, por vos, y por los demás.

Viví, y dejá vivir.

5 comentarios:

Vórtice dijo...

¡Qué fuerte! Obviamente desconozco los detalles 'ambientales' de tu diatriba al amigo agresivo (más allá de la política que usa como arma), pero intento imaginarme en un regreso y creo que, sin categorizar los símiles, me pasarían bastantes de este tipo de situaciones. Me refiero también al post anterior Autoflagelación...

Aguante Rick!

Un beso desde los Madriles cuasi invernales (pero soleados)...

la Otra dijo...

A mi me paso algo parecido. Un compañero de la secundaria busco a toda la promocion del 73 y junto 80 personas. Una gesta. Y una reunion maravillosa.Yo vi a un exnovio, por ej.
Pero uno de los contactados estaba en España y dale con los comentarios, no fachos, refachos.
Termine peleandome por mail adelante de 40 tipos que seguian la lista de correo, muchos de los cuales decian "las ideas no importan" ¿como que no importan las ideas: uno es sus ideas:
La cuestion es que como en la secundaria pude terminar hablando bien con 10 tipos.
Igual me parece que confrontarse con la gente de la secundaria cuando uno paso los cincuenta, flor de julepe te agarra. Yo me di cuenta de que tenia fama de complicada y que sigo siendo mas o menos la misma mina que fui: Y eso me gusto.
La epica del reencuentro: no tenemos que enfrentar a la esfinge, sino a la imagen que tienen de nosotros nuestros compañeros de la secundaria.

Anónimo dijo...

Yo en un cumple de un conocido me tuve que tragar que un perfecto chetito hiciera el siguiente chiste: "¿saben por que a Cristina le dicen cortina de baño? porque va a terminar colgada de la argolla!". Juro que soy bastante guarango, pero jamás hablaría así de por ejemplo, Carrío, a la que detesto por su mesianismo, ni siquiera lo diría de la Pando, que me parece una mujer que defiende lo que defiende por puro odio de clase, y porque quizás, si logra comprender a los que defiende se querría matar... repito, yo no hablo así de ellas por una simple razón... me da pánico convertirme en un ser tan despreciable como el que es capaz de disfrutar morbosamente de esos chistes.
Abrazo
Guillermo Huinca

Anónimo dijo...

Ricardo, leyendo este artículo tan tremendo, te juro que me da miedo seguir organizando un encuentro con mis compañeros del primario, por los 35 años de haber terminado juntos la cursada. Fui muy feliz en aquel tiempo, pero no quisiera encontrarme con un Alex semejante. ¿Tendré esa suerte? un abrazo.

Ricardo Hausdorff dijo...

que no te dé miedo, anónimo. El mismo Alex organizó este encuentro, con gran mérito de su parte, y es una víctima también. Es una víctima de décadas de despojo, de destrucción planificada; y ahora los destructores lograron convencerlo de que ahora, que él en concreto está bien, es libre, es el peor momento de su historia. Pero, ¿sabés qué anónimo? A eso le queda poco tiempo, los hechos terminarán por prevalecer, YA LO ESTÁN HACIENDO. Está bueno que organices esa reunión. Pasada la impresión (el espejo también cuenta) es la oportunidad para confrontar, para enseñar. Y hasta para ser felices un rato más.